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Unas reflexiones del Embajador de Rusia sobre la actitud ideologizada y rusofoba de algunos periodistas venezolanos
Al leer recientemente en diferentes rotativos «obras» de algunos columnistas venezolanos sobre Rusia, tuvimos que constatar la destructiva influencia del mainstream informativo que perjudica gravemente la objetividad de la comunidad mediática venezolana, conocida por su alto nivel intelectual y su estricto apego a los fundamentales principios del periodismo, tales como la imparcialidad y objetividad.
Lamentablemente, muchos de ellos, cediendo a los soplillos de la nueva moda – o la vieja, pero bien olvidada – a veces se permiten el «lujo» de pronunciarse, de paso, en forma sumamente descortés, sobre Rusia, uno de los Estados que hace una significativa contribución a la paz, estabilidad y seguridad regional y global, enfrentándose a los candentes retos de la actualidad, tales como el terrorismo internacional. Lo que dichos autores pretenden presentar como un análisis relativo a la postura y/o línea de accionar de nuestro país en muchos casos resulta ser habladuría barata que no merece comentario. Ni siquiera hacen un esfuerzo mínimo de investigar el tema, entrar en detalles y argumentar de manera seria su opinión, no importa cual fuese.
Un ejemplo brillante de tal actuación negligente es la característica que dió hace poco el renombrado escudriñador, Sr. Nelson Bocaranda Sardi, a las relaciones ruso-norteamericanas. Su supuesto conocimiento de la materia y la vasta información que dispone le permitió seguramente emitir esta opinión de que la “...conchupancia Trump-Putin en la que podríamos (venezolanos) ser una ficha de su ajedrez global donde la zona de Ucrania y Crimea, así como Cuba podrían entrar en negociaciones...”.
En la mal llamada conchupancia para el gran chupador informativo Bocaranda Sardi no puede haber cabida. Creemos que él ni se enteraría de una movida de tanta altura. ¿No le parece, Sr. Nelson?
Sus incesantes e infames mentiras sobre Rusia sobrepasan todos los límites. Él no se cansa de agarrar la más mínima oportunidad para ensuciar la imagen de Rusia y tergiversar su política exterior. ¿De que “default venezolano anunciado por Rusia por US$1.000 millones en compra de armas” está hablando? Si no existe tal cosa en realidad. Sin mencionar, que los términos verbales empleados por susodicho columnista solo causan una carcajada entre quienes poseen un conocimiento mínimo sobre la economía y sus reglas de funcionamiento. ¿Quizá valga la pena que el Sr. Bocaranda estudie el abecedario económico?
Otro fallo palpante de él no deja de sorprender por la amargura y la rabia manifiesta contra nuestro país. Durante décadas del fructífero desarrollo de relaciones bilaterales la Parte Rusa nunca jamás ha violada ni una sola ley venezolana ni internacional en cuanto a la creación de empresas mixtas, lo que siempre se hizo en estricta concordancia con los requisitos que contemplaban la Constitución de Venezuela y su legislación vigente. Deje de engendrar fantasmagorías, Sr. Bocaranda, tales como una presunta “deuda rusa con constructores venezolanos contratados para edificar viviendas en Ciudad Tiuna”. Otra bochornosa mentira que ni siquiera vale un comentario.
Ser punzante y grosero ayuda a vender un producto informático rancio y de mal sabor, pero un vendedor que engaña y falsifica no tiene perspectiva en ningún mercado.
En tal sentido, nos vemos obligados a repetir: antes de reproducir afirmaciones arbitrarias, parcializadas e interesadas que lanzan algunas agencias, por favor, señores columnistas, verifiquen la información y conozcan varios puntos de vista. Y otra cosa, no metan más a Rusia en su ajuste de cuentas políticas.